Un sueño que camina

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ENTREGA 8

Carolina Mendoza

Marcha estudiantil en Bogotá

Aunque solo quiero defender mi educación y aportar mi grano de arena para que las nuevas generaciones no sufran como hoy sufrimos los de clase media y baja, la sociedad se convierte en aquel paciente que quiere ser curado, pero le exige al médico como hacerlo. Pues juzgar nuestros métodos para exigir lo que es nuestro lo facilita. Hoy se conforman golpeando a los estudiantes con puñales de fría indiferencia, o con bocas que disparan balas traducidas a ¿quieren todo gratis? ¡estudien mejor vagos! A qué punto hemos llagado, abandonamos nuestros salones de clase y cerramos nuestras agendas para reemplazarlas por gritos desesperados para lograr una digna educación.

Las cosas no marchan bien, aunque hay estudiantes en la universidad no se respira ese aire de tranquilidad y es normal pocos son los estudiantes tranquilos. Pero algo tiene de diferente esta intranquilidad, pues es peligrosa ya que se convierte en esa virosis que solo puede ser comparada con un apocalipsis zombi. Este fin es tan real como la desfinanciación con que el gobierno castiga a la educación pública, es nuestro fin y aunque lo representemos con maquillaje y vestimentas rasgadas la muerte de la educación pública es un hecho.

Somos jóvenes escépticos, con una locura contagiosa que nos condena a ser rebeldes. Pero no está mal, porque querríamos quedarnos callados; cuando se nos obsequia la voz para gritar, porque querríamos estas inmersos en una maquina sin movimiento; cuando bailando expresamos nuestros pensamientos y logramos fundir el alma con el cuerpo. Es cierto hoy mientras caminaba por las ágoras de mi segundo hogar fue un deleite apreciar la unión de alma, cuerpo y libertad. Fue el Taki Taki SOS, defendemos la universidad convirtiendo un ritmo moderno basado en los ya conocidos estereotipos sociales, en una nueva voz y en nuestro baile de defensa.

Siguiendo las notas de una bella música, que despierta el sentido de revolución, de tener tu propio criterio y defenderlo es agradable ver como algo tan común como lo son las prendas de vestir se conviertan en el lienzo de jóvenes artistas. Es el estampatón de la universidad Surcolombiana, expresamos nuestras inconformidades de manera libre añadiendo nuestro toque de originalidad y rebeldía que nos caracterizan.

El día prosiguió totalmente fuera de lo cotidiano pues en el Hall de nuestra alma mater se realizó una muestra de comidas típicas, en sus Kioscos se realiza un taller de arengas, pero también los rostros pasan a ser una hoja de papel blanca que nos identifica, así se refleja en el taller de maquillaje brindado en nuestro hogar que, aunque está en peligro se levanta más fuerte en pie de lucha para cambiar la sociedad.

Esta situación no es alentadora, estamos en riesgo de perder un derecho inviolable en nuestra sociedad. Somos un pueblo sin piernas pero que con fuerza camina, Colombia es país más alegre del mundo, pero también el más fuerte. Nos caracteriza nuestra cultura y en la Usco se celebra con orgullo y dignidad, conectando movimientos con expresiones estamos en el concurso de baile por una educación de Calidad.

En el rincón preferido de muchos nuestras Ágoras, hay un concierto de música quien es la encargada de regresar la esperanza y la alegría de pertenecer a un país que, aunque maltratado conserva la esperanza. Somos jóvenes únicos llenos de valor para enfrentar las dificultades que impiden lograr una educación merecida y de calidad. ¡Con orgullo gritamos que somos estudiantes, que queremos estudiar para cambiar la sociedad, sigamos de pie vamo’ a la lucha!

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