Sombrero de pindo: patrimonio cultural que teje ´Don Teto´

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Aquel hombre de estatura alta, sonrisa tímida y pinceladas de arrugas en su piel es Ernesto Gutiérrez Jara, quien hace 45 años lleva en su sangre el legado artesanal -elaboración de sombreros de pindo– de una familia huilense, tradición que acabará justo en el momento en que su cuerpo decida descansar.

Pindo es el nombre que se le ha otorgado a la fina paja  que se utiliza para elaborar las trenzas,  la cual proviene de las hojas de la llamada palma Caña Brava que crece en la orilla de los ríos.

“De mi abuela paterna aprendió mi mamá y de mi mamá aprendí yo”, señala ‘Don Teto’ como es conocido en el municipio de Palermo, lugar del cual no es oriundo pero donde ha desarrollado su obra de arte.

Era la década del 70 cuando la madre de Ernesto, quien era modista,  decidió seguirle los pasos a su suegra y ‘pegarse el viaje’ a Palermo para conseguir las trenzas de pindo con las que se realizan dichos sombreros, Don Teto recuerda que la primera vez que él vio a su progenitora cosiendo el pindo y formando el sombrero, se sintió fascinado, pidió aprender y desde entonces no se ha levantado de la vieja máquina de coser.

A sus 15 años de edad, aquel joven que soñaba con ser un soldado del ejército colombiano inició su pasión por el mencionado arte y entonces decidió cambiar las armas y la guerra por la tranquilidad de trabajar en su hogar y la felicidad de ver en cada rostro la magia que transmiten los productos que elabora.

Ernesto se ha sustentado económicamente toda la vida gracias a la dedicación que ha asumido con su trabajo, y como factor importante, gracias al reconocimiento que ha adquirido a lo largo de los años. “Yo he participado de varias ferias artesanales tanto en el municipio como en el departamento, y eso ha hecho que Colombia conozca mis productos y me conozca a mí, generalmente las personas que no son del Huila compran los sombreros y ellos mismos lo siguen promocionando donde sea que vivan”, narra con entereza.

‘Don Teto’ nació en la ciudad de Neiva, capital del departamento del Huila, donde inició a coser con su madre, años después decidió instalarse en el municipio de Palermo con su esposa (quien falleció hace 16 años) debido a que allí se consiguen las trenzas de pindo, es decir, la materia prima. (Ver trenzas en galería fotográfica)

Materia Prima

El desprendimiento tanto de la unión familiar como del equipo de trabajo que ellos conformaban fue desgarrador, sobre todo para la madre, pues aunque todos sus hijos habían aprendido el arte de coser pindo, Ernesto era el único que lo había adoptado con entusiasmo en su vida, en cambio, al resto de hermanos no les llamó mucho la atención, “a ellos les aburría el hecho de estar todo el día sentados en una máquina, yo desde el principio le saqué gusto, desde entonces y hasta ahora, siempre que coso mis sombreros voy escuchando la radio, me entero de lo que pasa en el país y por fuera de él, oigo la política, el deporte, en fin, es como si estuviera acá pero al mismo tiempo allá”, menciona Don Teto con una sutil sonrisa.

Sombreros, pavas, viseras, bolsos, abanicos, cinturones e incluso trajes típicos del país son algunos de los productos que elabora aquel solitario hombre de 60 años quien sólo descansa los domingos, pues aunque en las fiestas de San Juan y San Pedro se aumenta un poco la venta, el resto del año son muchas las personas que se acercan a comprar o mandar a hacer uno o varios de estos objetos que van desde los $25.000 a los $200.000.

Don Ernesto es consciente de que su legado familiar acabará cuando la vida se diluya en él, por lo anterior ha solicitado a la Alcaldía de Palermo, a la Secretaría de Cultura e incluso a la misma Gobernación, ser contratado para realizar talleres donde la comunidad palermuna aprenda el arte de tejer con pindo: “yo les he dicho que les enseño todo, mi experiencia me da para realizar unos buenos talleres donde la gente se pueda enamorar de esta labor como lo hice yo, pero ellos lo que quieren es algo que solo dure ocho días, no entienden que este no es un trabajo industrial, requiere tiempo y dedicación”, señala Gutiérrez Jara.

La Secretaría de Cultura de Palermo, en cabeza de Arvey Manchola Vargas, señala que la realización de cursos para la elaboración de sombreros de pindo se hará en convenio con el SENA, ya que el municipio no posee los recursos para desarrollar la actividad.

Doña Rosa Polo, Belen Perdomo, Luz Ángela Losada, Lucy Castañeda y otros tantos son los palermunos artesanos que al igual que Don Teto han dedicado toda su vida a la elaboración de productos con pindo, incluso, algunos de ellos han conformado un Comité de Artesanos liderado por Lina Mercedes, en el que trabajan individualmente pero a la hora de feriar sus productos lo hacen en conjunto.

Trabajos artesanos como los artículos a base de pindo, hacen parte del patrimonio cultural del departamento del Huila. La Organización de las Naciones Unidas (UNESCO) reconoce dicho legado como un derecho que tenemos a heredar de nuestros antepasados y además señala que es nuestra la obligación de conservarlo para las generaciones venideras.


Fotografía: Laura Medina

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