SIMBOLISMO COMO VÍA DE PROTESTA PARA DEFENDER LA EDUCACIÓN PÚBLICA

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Miguel Angel Medina

Laura Cristina Bautista

ENTREGA 5


Fotografía tomada por el movimiento estudiantil Surcolombiano.

 

Era un viernes, 26 de octubre de 2018, en horas de la tarde, cuando fruto de la iniciativa de Natalia -estudiante de octavo semestre de derecho- nace la idea de trasladar la rutina de asistir a diario a un salón de clases por aquella de congregarse en las calles dispuestos a prestar atención a la docente e informar a la ciudadanía sobre el acontecer en el marco de un paro de orden nacional por la falta de compromiso y garantías del gobierno con la educación de carácter público.

Desde aquel momento, Natalia emprendió rumbo en búsqueda de un tema en el campo de lo jurídico no tan complejo de comprender para captar la atención de quienes transitaran por la zona. Aunque en un principio consideró la propuesta de llevar a la calle herramientas constitucionales como la acción de tutela o el derecho de petición, la docente, Natalia Maria Borrás- especialista en familia- comprometida con la causa barajó sobre la mesa de propuestas abordar el tema de cuota alimentaria por la llana razón de que toca y genera interés en la población. Una vez determinado el enfoque, confirmada la docente, impulsada por su pujanza; la estudiante de derecho compartió en redes sociales el sábado 27 de octubre de 2018 a las 11 de la noche la publicación mediante la cual convocaba a la comunidad universitaria con fe en la lucha a respaldar dicha proposión simbólica.

Bajo la consigna “salimos a las calles porque en nuestra universidad, en el espacio que tenemos no hay condiciones necesarias para recibir clases” y “la educación no es un privilegio de unos pocos; es de todos”, en pleno curso de un domingo soleado, a eso de las dos de la tarde, Natalia se dirige a las instalaciones del centro comercial San pedro plaza en aras de entablar dialogo con el administrador del establecimiento para gestionar a la llegada de los chicos un espacio que los cobijara del inclemente sol neivano, sin embargo, ante la negativa por no encontrarse de turno éste y la condicionante propuesta del San Pedro Plaza de pagar una suma de cien mil pesos, todo parecía indicar que el grupo de cerca de cuarenta personas debía plantarse a las afueras del recinto durante el transcurso de la jornada.


Fotografía tomada por el movimiento estudiantil Surcolombiano.

 En virtud de un intento del establecimiento comercial de quererlos sacar por obstrucción a la vía, Napoleón Gómez logró contactar a un arquitecto que dispuesto a platicar con los estudiantes, cedió un lugar en la plazoleta de comidas. El grupo, convencido de toparse con un área visible encarrila sus pasos hacia la parte alta de la estructura muy al estilo de una procesión que retorna al punto de origen tan pronto evidencian “el hueco donde los querían meter”, pues por más que buscaran un sitio que los abrigara del cálido clima, la idea era que las personas conglomeradas allí en medio de su ir y venir conocieran de primera mano la crítica convulsiva situación de las instituciones educativas desplazadas al terreno del olvido

En ese sentido, contra todo inconveniente, el colectivo de futuros profesionales armados de conciencia social por la coyuntura de escala nacional; se concentró a las afueras de la edificación con miras de servir a los neivanos el buffet del estado actual de la educación pública, y a su vez logró el cometido de que quienes transitaran por su alrededor pausaran actividades para acceder al plato de información sobre la crítica situación del sector educativo público Colombiano. ¡Porque mientras unos alzaban vuelo para sus pueblos, algunos dormían y/o ejecutaban actividades ajenas al paro, el espíritu de un cuantioso grupo luchaba en las diversas regiones por cambios en el panorama de nuestra patria!

Colombia cuenta con 32 universidades públicas las cuales 26 estuvieron en anormalidad académica debido a que estas solicitaron al Gobierno Nacional mejorar la financiación de la educación que tiene un déficit que se estima en 3,2 billones de pesos en funcionamiento y 15 billones en infraestructura, de acuerdo con el Sistema Universitario Estatal (SUE). 

 En la noche del miércoles 10 de Octubre de 2018 se realizó una velatón que sirvió de antesala para el paro nacional estudiantil que inició el jueves 11 de Octubre con  diferentes actividades planeadas hasta el 21 del mismo mes, como tomas de vías nacionales, instituciones y plazas públicas de diferentes ciudades del país. Luego de ver que el gobierno hasta la fecha planeada no había dado una respuesta a las diferentes movilizaciones de estudiantes, profesores y administrativos de universidades públicas, el SENA y algunas universidades privadas del país, el paro se volvió indefinido y al transcurrir los días más universidades públicas se unieron a este para unificar a viva voz la exigencia de garantías para la educación.

A lo largo del paro hubo diferentes manifestaciones con el fin de acelerar la respuesta por parte del Gobierno, salieron con pancartas, disfraces y hasta pasamontañas con la finalidad de reclamar de una u otra forma una educación de calidad. A estas manifestaciones también se sumaron profesores de varias universidades públicas, que el 1 de octubre de 2018  en una carta dirigida al presidente Iván Duque y a la ministra de educación María Ángela Angulo anunciaron la disposición de iniciar una huelga de hambre que definieron como  “consecuencia de la profunda crisis financiera que sufren las universidades públicas del país”, semana después  pese a que algunos profesores empezaron  huelga de hambre solo Juan Carlos Yepes sostenido por su entereza logró mantener en pie el compromiso de actuar en defensa de la educación pública.

En un espacio de la Universidad de Caldas, en una carpa, con una cama, una mesa de noche y una silla, el profesor Juan Carlos Yepes -representante de los profesores universitarios- estuvo en huelga de hambre por 11 días, que inició el 16 de Octubre y finalizó el 27 del mismo mes. Una de las razones por las que el docente levantó la protesta fue porque el presidente del país firmó el acuerdo financiero con los rectores de las universidades públicas y se comprometió a girar recursos que ayudaran a gran parte a las instituciones públicas. Juan Carlos se convirtió en icono de la defensa de las universidades públicas.

A pesar que se firmó el acuerdo con los rectores de las universidades públicas los estudiantes quedaron inconformes con lo pactado, pues no se tuvo en cuenta la presencia de estudiantes ni docentes al momento de decidir si se firmaba o no. Lo único claro es que el déficit de las IES supera los recursos que el Gobierno Nacional estipuló en el acuerdo.

Por otra parte, alrededor de 60 estudiantes de la Universidad del Valle se tomaron el 1 de Noviembre la iglesia “La Ermita” situada en la ciudad de Cali. Mientras unos estaban dentro del templo, otros acamparon fuera de este, manifestando así, el rechazo al acuerdo del gobierno con los rectores, a su vez a través de este acto, buscaban expresar que dicho acuerdo que se firmó no reconoce y no recoge las exigencias que tiene el estudiantado. En el lugar hizo presencia la policía y no se presentó ningún problema de orden público debido a que esta fue una protesta de naturaleza simbólica-pacifista.

Otras universidades como la Nacional en Bogotá recibieron clases en la calle, donde buscaron visibilizar la problemática de la educación superior. Al inicio de cada clase se dio la explicación del porqué las razones de la protesta en donde no solo estudiantes sino las personas que se  desplazaban por el lugar pudieron escuchar la clase. Estudiantes hacían la invitación a los ciudadanos que transitaban por la zona con la emblemática frase  “Bienvenido, ¿te quieres quedar en clase? Es gratuita como debería ser la educación pública”

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