René Gómez, un artesano líder en el sur de Colombia

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Por: Mauricio Suaza y Julián Rivera, periodistas de Suregión en Pitalito.

La antigua cultura agustiniana,  caracterizada por sus interminables y exactos acabados realizados en piedra, ha perdurado en el tiempo, dejando un legado que ha forjado el devenir económico y cultural de ese pequeño pero acogedor municipio ubicado al sur del departamento del Huila, conocido como San Agustín.

A 5,7 kilómetros del casco urbano del municipio de San Agustín, entre los cerros “El Purutal” y “La Pelota” se encuentra la vereda “Aguadas”, la cual se ha convertido en centro de desarrollo turístico que favorece a las  familias que la habitan, debido a la riqueza arqueológica que se encuentra en la zona que atrae la visita de cientos de turistas.

En este territorio las personas que lo habitan han desarrollado habilidades, técnicas y destrezas dignas de las comunidades indígenas que en algún momento de la historia habitaron esas tierras. René Gómez es un joven escultor y en su doble rol ciudadano también es líder social en el municipio, ejerce como Presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Aguadas y Vicepresidente de la Acción Comunal del municipio de San Agustín, en el que representa a 103 veredas de esa localidad.

“Soy como un Supermán, a veces con capa y a veces normal, cuando estoy en esta labor del arte, me dedico a trabajar y a pulir las piedras, pero también me toca salir a lo público a decirle a la gente, bueno, vamos a buscar opciones de cambio, vamos a unirnos, vamos a protestar, porque como ustedes se dan cuenta nuestros gobiernos nos tienen mal”, sostuvo René Gómez.

René es un escultor dedicado y enamorado de su oficio, tallar piedras representa para él salirse de los linderos impuestos socialmente y alcanzar la mayor serenidad.  “La palabra artesano viene de que son trabajos en los cuales  utilizas el tiempo dedicado en una concentración. A partir de lo que estás elaborando te apropias de ello porque te gusta, porque sientes que hay una tranquilidad y no estás en el afán cotidiano del vaya  y venga, en ese sistema actual en el cual se trata de pasar por encima de los demás en el afán de conseguir dinero. Entonces, el oficio de artesano me permite una libertad de expresión y a la vez una especie de  liberación con respecto al sistema monótono en que estamos”, dijo Gómez a Suregión.

Empezó a relacionarse con la arqueología desde hace 23 años y menciona que cuando se descubrieron las primeras estatuas en el municipio, los ciudadanos les temían y guiados por su  religiosidad las catalogaban como demonios. “Soy una de las personas que se crió en el catolicismo y cuando aparecieron las estatuas se las miraron como demonios. Siendo muy pequeño yo también  pensaba que eran “cocos”, pero comencé a identificarme con las estatuas debido al misterio que las envuelve, a los estudios y la lectura que realicé, pues me gusta mucho leer”.

En diálogo con Suregión René Gómez reconoce la importancia de la cultura agustinense representada en las estatuas y piedras talladas: “el arte de tallar la piedra viene de la pasión como cualquier arte, primero porque me parece que lo que tenemos aquí, en este pueblo, es algo simbólico para el mundo, es más, es uno de los últimos descubrimientos que hay en la arqueología de Latinoamérica, entonces me da satisfacción y me genera también un espacio educativo”.

El trabajo de René es empírico porque nunca tuvo una persona que le enseñara el oficio y por lo tanto  aprendió observando, “mirando a otras personas haciendo esas elaboraciones, yo también fui cogiendo piedritas y haciéndole y haciéndole, hasta que me fui perfeccionando. Cuando recién comencé a tallar la primera figura, yo la raspaba un ratito, volvía y la dejaba, volvía y la cogía, y esa se me demoró bastante tiempo.  Pienso que aprendí analizando las estatuas, las miraba y enfocaba esa imagen para plasmarla y diseñarla más pequeña”.

La elaboración de las réplicas en piedra, dice René Gómez, es un arduo trabajo: “se consigue la materia prima que es la roca y se trabaja en diferentes clases de piedra. Hay piedra tolva, hay piedra poma, hay piedra caliza, la que mayormente trabajamos es la piedra caliza, y para conseguir esta piedra mi trabajo consiste en ir a las orillas del río Magdalena, entonces lo que yo hago es ir con una macetica y buscar la piedra que yo caracterizo que se deje tallar”.

Cuenta que el proceso es de paciencia: “la piedra que trabajamos, se la pone en agua para remojarla y que se ablande, entonces, dos o tres semanas en agua y la piedrita ya se va a dejar trabajar para hacerle todos los tallados. Después de que se termina la imagen y el tallado uno pasa a dejar que ella se endurezca solita al sol y al agua”.

Gómez considera que el trabajo de un artesano, en muchas circunstancias es visto como algo sin importancia e hizo un llamado a la preservación y conservación del mismo. “Pienso que las entidades de cultura se deberían enfocar también en nuevas opciones para que más personas no miren esto como un trabajo de desocupados, porque esa es la mirada  que desgraciadamente tenemos y resulta que este es un trabajo que verdaderamente es importante para la cultura y que aporta también al desarrollo de una familia y de una sociedad. Entonces pienso que esto lo deben tener en cuenta  las entidades gubernamentales, identificar y promover las diferentes formas de trabajo artesanal”.

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