Nos Están Matando: el asesinato de los líderes sociales, una realidad en silencio

“Hoy queremos decirle al gobierno de Santos, el nobel de paz, que la paz no se construye desde un escritorio en Bogotá, se construye con el pueblo, con los pueblos indígenas, con los pueblos campesinos, con los pueblos afro, con los estudiantes, con los sindicatos, con todos los que hacemos parte de la sociedad civil. Una paz sin la participación del pueblo no es una paz verdadera” dice una lideresa indígena en medio de una manifestación popular, durante una parte del documental Nos Están Matando, un registro audiovisual que personifica la realidad actual de los líderes sociales en el país.

Por: Luis Carlos Prohaños, periodista SuRegión

El asesinato sistemático de líderes sociales (ambientales, indígenas, territoriales) es un problema que ha crecido en las entrañas de la Colombia Rural. Un problema desatendido e ignorado por parte de las instituciones nacionales encargadas de velar por la defensa de los territorios. Su respuesta siempre ha sido negacionista y hasta han querido desdramatizar un problema que crece a pasos de gigante, en un momento histórico del país, en el que se busca la consolidación de la paz.

Del “lío de faldas” declarado por el ministro de defensa, hasta la negación de la sistematicidad de esta problemática, el hecho se ha querido invisibilizar, negando responsabilidades y asumiendo una posición cómplice con los compromisos que se deben afrontar.

Al mes de marzo, según la Defensoría del Pueblo iban 282 líderes sociales asesinados principalmente en los departamentos de Cauca, Antioquia, Norte de Santander, Nariño, Valle del Cauca y Chocó. Un dato revelador es que solamente en el mes de enero se asesinaron 23 líderes, según Indepaz.

El asesinato y las crecientes amenazas a líderes sociales obedece a distintas lógicas, según afirma la Defensoría: 1) la expansión del ELN que ha derivado en enfrentamientos con la Fuerza Pública 2) la conformación de disidencias de las FARC y 3) la consolidación de área de dominio de los grupos armados posdesmovilización, que buscan asegurar rutas de narcotráfico.

Según el informe anual de del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos sobre la situación de los derechos humanos en Colombia, expresa que durante en 2017 registró 441 ataques, incluyendo 121 asesinatos a líderes sociales. En este informe, se establece una de las causas al asesinato de los líderes sociales: “El vacío de poder que dejaron las FARC-EP después de su desmovilización; la falta de una presencia estatal integral; y demoras en la implementación del Acuerdo permitieron el ingreso de grupos ilegales y grupos criminales a las zonas, los cuales buscaban asumir el control de las economías ilegales aún existentes, provocando un aumento de la violencia”

Esta problemática ha afectado paulatinamente a las personas que luchan por la defensa de los territorios en las regiones (con todo lo que implica: defensa del agua y los demás recursos naturales) y el empoderamiento ciudadano de quienes lo habitan. El asesinato es una estrategia que busca propagar el miedo como forma de inmovilización. Es una ecuación sencilla y efectiva, el asesinato conmueve e intimida, es un mensaje peligroso que se propaga con una rapidez y un efecto muy práctico. Además, cuando se vuelve repetida y masiva, consigue un objetivo: normalizar el hecho y quitarle interés y novedad.

Esta realidad ha afectado directamente a los grupos indígenas, que habitan estos territorios y llevan a cabo un proceso de liderazgo y organización social en pro de la defensa del territorio. Eso explica que quienes están detrás de estos asesinatos, han escogido como objetivo militar a la población indígena.

Por eso, un grupo de cineastas extranjeros (Tom Laffay y Emily Wrigth) y colombianos decidieron otorgarle rostro y forma a una realidad que, conforme va pasando el tiempo, se va recrudeciendo. Decidieron humanizar este problema y de allí salió “Nos Están Matando”.

Un pequeño documental de 20 minutos. Un registro audiovisual, que les siguió los pasos a 2 líderes indígenas, durante un año, en el que se encontraron de frente con la rutina que siguen quienes asumen la de defensa del territorio en el que viven y promueven la resistencia social a la intervención militar y extractiva de los recursos naturales que ostentan estos lugares y las implicaciones de seguridad que esto tiene en sus vidas.

Es un documento audiovisual que desanda los caminos que recorren diariamente los líderes sociales –indígenas- en su defensa del territorio y en la defensa de su propia vida. Es la develación de cómo, en las regiones del país, se ha convertido en una doble labor para quienes desempeñan estas prácticas de causas sociales.

 Un registro histórico de una de las principales amenazas de la paz. Un ejemplo del por qué en Colombia ha sido, históricamente, tan complejo la estabilización de territorios libres y en paz, de las regiones libres de violencia y de un país en el que la eliminación del otro es la forma más práctica y usada para la imposición.

 “No tenemos armas, tenemos dignidad” fue una de las consignas de las protestas que llevaron a cabo las organizaciones indígenas en Bogotá en la sede de la Fiscalía General de la Nación, registrada en una parte del documental.

 Nos Están Matando es una realidad. Un hecho al que el país no le ha dado la importancia y el interés que merece. En un contexto en el que ocurre, lo que el cronista Martín Caparrós llamó: “la guerra desarmada”:

A continuación el documental completo:

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