“Las represas desplazan más que las guerras”: Miller Dussán

El modelo económico neoliberal ha intentado convencernos de las bondades de la explotación minera y la  construcción de represas en los diferentes territorios de nuestro país. Sin embargo, estos no son mecanismos de desarrollo limpio, por el contrario, destruyen ecosistemas y despojan de sus tierras a sus habitantes (indígenas,campesinos, pescadores, afrodescendientes y mineros artesanales).

Por: Carolina Torres, Periodista Suregión

La humanidad vive inmersa en un laberinto sin salida frente al inminente peligro de una catástrofe ocasionada por las lógicas extractivistas y mercantiles, que responden al sistema económico capitalista que nos rige. El afán por acumular capital y elevar los niveles de explotación de los bienes del territorio explican la destrucción de los equilibrios ambientales y la disputa global por los recursos naturales.
Los proyectos minero energéticos responden a intereses particulares ignorando los de la comunidad. Hace unos días el Ex – Presidente y hoy Senador de la República con la votación más alta en la reciente contienda electoral del 11 de marzo, Álvaro Uribe Vélez, puso en su cuenta de twitter el siguiente trino:

tweet uribe

Lo que resulta lamentable y preocupante pues el senador Uribe ignora el desgaste ambiental y social que ha supuesto para el Huila la construcción de las represas de Betania y el Quimbo para el Huila.                                                                                                                                                                                                      Esta última se dio a través del Consejo Nacional de Política Económica y Social (CONPES) de 2008, que determinó la construcción de varias hidroeléctricas en diferentes zonas del país y autorizó por un periodo de tiempo indefinido a la empresa colombo española Emgesa (subsidiada por Endesa y de propiedad mayoritaria de la empresa italiana ENEI) la construcción de la represa ‘El Quimbo’. El proyecto minero energético inundó 8.586 hectáreas de tierra de las cuales 5.300 eran terrenos de producción en 6 municipios del Huila. Esta represa afecta de manera directa el río Magdalena considerado el “Río de la Patria”, por su extensión de 1540 KM, el cual atraviesa  11 departamentos y 128 municipios, y cubre  el 24% del territorio continental colombiano.
Sobre este torrente fluvial se produce el 85% del PIB, el 70% de la producción agrícola, el 50 % de la pesca de agua dulce, el 70% de la energía hidráulica, y el 95% de termoelectricidad. Se estima que del Río Magdalena dependen alrededor de 32 millones de personas.

Repercusiones ambientales de las hidroeléctricas
El informe de la ‘Comisión Mundial de Represas’ destaca los impactos nocivos de los proyectos hidroeléctricos que en ocasiones son irreversibles sobre los ecosistemas, tales como la contaminación de las fuentes de agua dulce, la afectación de grandes zonas de biodiversidad, la degradación de ecosistemas acuáticos, los impactos en el cambio climático, el desplazamiento de personas, la reducción de poblaciones de peces incluyendo la extinción de algunas especies, la inundación de lugares de valor natural y cultural,  y la emisión de grandes cantidades de Gases  Efecto Invernadero, como el óxido nitroso (N20) y el metano (CH4),  que son más dañinos que el dióxido de carbono (CO2) en términos de calentamiento global.

Desplazados por el desarrollo
Históricamente, se ha atribuido la responsabilidad del despojo y el desplazamiento al conflicto armado y a las guerras que se libran en nuestro país, desconociendo que existen sectores sociales obligados a abandonar sus tierras como consecuencia de la imposición de proyectos minero energéticos. Durante la construcción de la represa ‘El Quimbo’, fueron despojados de sus tierras más de 3.000 campesinos. “Solo pudieron construir el Quimbo porque a nosotros estando desarmados nos sacaron a bala”, dijo Miller Dussan.
El Gobierno Nacional mediante la Ley 56 de 1981 estableció el mecanismo de expropiación a los bienes afectados por la construcción de represas bajo el supuesto de la prevalencia del interés social o público ante el cual debe ceder el interés particular. Lo que genera desconcierto pues es el Estado el responsable de hacer valer los derechos de los colombianos y no mediante normativas legitimar y legalizar acciones que los afectan.
El despojo no solo acaba con el arraigo territorial de cada uno de sus habitantes sino que incurre en la destrucción del patrimonio cultural. El estudio de Emgesa reconoce 78 hectáreas de interés arqueológico que se vieron afectadas por la inundación de los terrenos.

Luchas campesinas

ASOQUIMBO, es la respuesta organizada de resistencia de las víctimas del desarrollo en favor de la defensa del territorio y la vida. Pescadores, campesinos y mineros artesanales se unieron en resistencia en contra de la construcción de la hidroeléctrica el Quimbo y llevan en esa lucha constante más de 10 años.
El devenir de nuestro país es incierto y la multitud parece no inmutarse frente a esta realidad, lo cual  nos traza la necesidad de replantearnos la forma en que nos relacionamos con la naturaleza y entre nosotros los seres humanos; más aún cuando para el Huila tienen propuestas siete represas de las cuales dos de ellas ya se ejecutaron.
Es por esto que la resistencia se hace elemental y necesaria, teniendo en cuenta que ni al Estado ni sus dirigentes les interesa el bien común de los ciudadanos y los territorios.

 

Fuente:   Video elaborado por la Fundación NOMADESC y publicado en Youtube el 11 de Agosto de 2011.

Enlace: https://www.youtube.com/watch?time_continue=10&v=JcB3cQk5Rbg .

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