La estrecha y feliz relación entre Gabo y el cine

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Por: Luis Carlos Prohaños, periodista SuRegión

Cuando Gabriel García Márquez supo que quería ser escritor, también llevaba en su interior el espíritu del cine. “Después de escribir, lo mío es el cine” dijo una vez, en un acto público y grabó para siempre una de sus frases más célebres y conocidas.

 Esta historia empezó cuando el teatro Olympia de don Antonio Daconte abrió sus puertas en Aracataca. Inspiración para uno de los lugares principales de La Mala Hora y uno de los personajes de Cien Años de Soledad, Pietro Crespi, este cinema fue el primer lugar de conexión entre Gabo y el séptimo arte. Luego, viviendo en Barranquilla, él matiné de los domingos por 25 centavos, fue la continuación y la confirmación del Gabo Cinéfilo. También, en Las Jirafas, su columna semanal en el Heraldo, tuvo sus primeras pinceladas de crítica de cine.

En sus lecturas siempre hubo un lugar amplio para leer sobre cine. “Historia general del cine Francés” fue uno de los libros baluarte en la formación cinéfila o cinematográfica del Nobel colombiano. Según Nelson Padilla, editor de El Espectador, en la influencia de Gabo “las imágenes se fundieron con la literatura para configurar su concepción del mundo. Por ejemplo, veía “Intruso en el polvo” y la propuesta narrativa basada en una novela de William Faulkner”.

Este periódico fue el segundo lugar desde el cual García Márquez llevó a cabo un proceso de inventiva creativa relacionada con el cine. Influyó mucho tener amigos cercanos a la industria cinematográfica, como Álvaro Cepeda Zamudio. Según sus propias palabras, así sucedió esta etapa: “El Espectador fue el primero que asumió el riesgo, y me encomendó la tarea de comentar los estrenos de la semana más como una cartilla elemental para aficionados que como un alarde pontificial… Álvaro Cepeda me despertó a las seis de la mañana desde Barranquilla cuando se enteró de mi audacia. ¡Cómo se le ocurre criticar películas sin permiso mío, carajo!, me gritó muerto de risa en el teléfono -¡Con lo bruto que es usted para el cine!”. De esta experiencia quedó en evidencia una necesidad. En palabras del mismo Padilla: “Logró demostrar que faltaban en Colombia expertos exigentes en cine, literatura y todas las artes”

Después, se hizo amigo de Luis Buñuel, director español, con quien estableció una amistad que duraría hasta los últimos días de existencia del cineasta. Gracias a Buñuel conoció a Francis Ford Coppola, en el Festival de Cine de Moscú. También tuvo la oportunidad de conocer a Woody Allen en 1991.

En su periplo eterno por Europa, el escritor colombiano también fue jurado de la edición 35 Festival de Cine de Cannes, donde tuvo la oportunidad de conocer al actor y exministro de cultura francés Jack Lang. De ese personaje y de ese episodio escribió: “Jack Lang sigue siendo igual a sí mismo, informal y simpático, de una creatividad incontenible y un dinamismo sin tregua, y con una voluntad de renovación que de algún modo ha empezado a proyectarse en el estilo de este festival lastrado todavía por demasiado convencionalismos”

De Cannes dijo, en 1982, que se trataba: “de un festival que se ha distinguido siempre por su rigor de selección, pero también por su conservatismo polvoriento”.

El mismo Gabo, de mirada aguda y lente audaz de la realidad, también llevó a cabo una crítica intensiva y muy bien lograda del cine de su época. En algunas de sus notas de prensa para el diario El País de España, García Márquez desmenuzó muchas piezas cinematográficas con las pinzas analíticas con las que alguna vez estudió la obra de Hemingway o la de Graham Greene.

 Su interés por el séptimo arte lo llevó a graduarse en 1955 en el Centro Experimental de Cinematografía de Roma, y a crear en 1985 la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano (FNCL) con la intención de ser una ayuda para los jóvenes directores que estaban surgiendo en la época. “Nosotros nos hemos dado cuenta de una cosa que es evidente. Y es que existe. Es una explosión de un cine nuevo y lo que estamos tratando es de impulsarlo, de introducir ese movimiento en el mercado” declaró a una revista cubana.

SUS OBRAS MÁS SIGNIFICATIVAS EN LA PANTALLA GRANDE

No debió ser fácil para quienes trataron de seducir a Gabo con la idea de llevar a cabo la materialización audiovisual de sus cuentos y sus novelas, pues según sus propias palabras: “mi experiencia con los productores de Cine, a partir de Cien años de soledad es una de las más sorprendentes de mi vida. En general no hablan más que de dinero, pero a la hora de la verdad todos son como Anthony Quinn, no se les ve por ningún lado. Son grandilocuentes, inseguros e imprevisibles”.

Sin embargo, por obra y por gracia de ellos y del mismo Gabo, estas películas se llevaron a cabo con las historias escritas por el escritor natural de Aracataca:

  1. El amor en los tiempos del cólera.

La contraria historia de amor entre Florentino Ariza y Fermina Daza es la más significativa de todas. Proyectada en 2007, fue dirigida por el Mike Newell, famoso por Harry Potter y el cáliz del fuego¸ y protagonizada por el actor español Javier Bardem y la italiana Giovanna Mezzogiorno. Fue rodada principalmente en Cartagena de Indias en el año 2006. Shakira, gran amiga de Gabo, hizo parte de la banda sonora de la película.

  1. Del amor y otros demonios

Fue proyectada en 2009. Dirigida por la costarricense Hilda Hidalgo. Al igual que El amor en los tiempos del cólera, fue grabada en Cartagena de Indias. Fue protagonizada por Mariana Derqui y Eliza Triana. Coproducida por Costa Rica y Colombia, fue seleccionada por Costa Rica para la Mejor Película Extranjera en la edición 83 de los Oscar. Al igual que el libro, es una mirada distinta e interesante de la época de esclavitud.

  1. La mala hora

Esta película es, tal vez, en la que mayor participación tuvo García Márquez. Coparticipó en la adaptación del guion, junto al director Ruy Guerra, gran amigo suyo de la vida y del cine. Fue proyectada en 2005, y la protagonizaron Leonardo Medeiros y Juliana Carneiro de Cunha. Su título original es O Veneno da Madrugada. Según el portal web Panorama Cultural: “La acogida de la crítica fue más entusiasta de lo esperado”.

 

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