Fundación Picachos en el municipio de Pitalito, ayudando al cambio social con la juventud

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Por: Angie Solarte y Alejandra Zúñiga, estudiantes de Comunicación Social y Periodismo en la Universidad Surcolombiana.

El aumento de los indices de inseguridad en el municipio de Pitalito, tiene en alerta a las autoridades y en preocupación a la comunidad, debido a los múltiples casos de robos u atracos que se presentan a diario en el municipio, las personas ya no pueden estar tranquilas en la calle.

Pitalito Huila, un municipio ubicado al sur del departamento, considerado como la estrella vial del departamento del Huila, posee gran diversidad de culturas, pero también se encuentra inmerso en una gran problemática. Los índices de inseguridad van subiendo sin control, ciertos barrios marginados, donde el trabajo infantil provoca la deserción en las escuelas, y donde los jóvenes empiezan a conocer los vicios de la calle, barrios que siguen sin recibir apoyo del estado, hacen que los delincuentes hoy en día, en su gran mayoría, sean menores de edad, jóvenes que vienen de hogares humildes, en pobreza, con necesidades, donde la madre es la cabeza del hogar y sin duda alguna es padre y madre a la vez, señoras que deben trabajar fuertemente para sostener a sus familias y acercarse a lo que sería una vida digna.

En la fundación Picachos se evidencian procesos que tienen como objetivo la eliminación del trabajo infantil. Su principal enfoque en el municipio de Pitalito es la reincorporación de los jóvenes que han caído en la delincuencia, capacitándose en el Sena, recibiendo cursos de construcción, panadería, carpintería para que lleven un estilo de vida saludable. Se realizan jornadas con temas interés como: formación ocupacional que consiste en trabajar sobre su proyecto de vida, sus gustos y sueños, la orientación psicosocial para ocupar su mente en otras cosas y la mitigación de consumo.

Una de las grandes problemáticas es la falta de oportunidades para los jóvenes que terminan el proceso de reincorporación, reciben rechazo, buscar trabajo se vuelve difícil debido a que todas las empresas les cierran las puertas porque ya han sido tildados ante la sociedad como delincuentes.

SuRegión habló con un joven de la fundación y expresó “Nos sentimos aislados y discriminados, pensamos que nunca seremos aceptados, uno está cambiando y la policía cada vez que lo ve a uno lo quiere raponiar y golpear”, esto debido a las estigmatizaciones creadas por la sociedad, como también la ausencia de las mismas fuerzas policiales en los procesos llevados a cabo con estos jóvenes.

Uno de los docentes encargados de éste proceso le manifestó a SuRegión la pasión y el gusto que siente por su trabajo y la satisfacción, muchas veces del deber cumplido. “Si de 10 se salva uno, eso ya es ganancia, será uno menos robando y uno menos matando y la verdad  no es solo uno, sino toda una familia la que se beneficia con los cambios que se logran’’ expresó.

El ICBF y la policía de infancia y adolescencia son conocedores de los procesos llevados a cabo por la fundación, pero lamentablemente no hay presencia ni acompañamiento por parte de estos.

La pregunta que todos deberían hacer es, ¿que estamos haciendo como sociedad para combatir este flagelo, o que está haciendo el estado para acabar de raíz  con la pobreza, que hace que nuestros niños desde muy temprana edad lleguen al mundo de las drogas?

SuRegión presenta un testimonio de un joven que gracias a la fundación y a su compromiso logró rehabilitarse y hacer un cambio en su vida.

 

 

 

 

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