Fundación El Buen Pastor: un hogar para reconstruir sueños

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Orlando Rodríguez Medina, hombre humilde, de tez blanca, delgado y con dificultades para hablar es el párroco del municipio de Palermo Huila y quien hace 25 años lleva en sus hombros la ardua lucha social.

Fundación Palermo Huila 3

El sacerdote recuerda que inició su trabajo comunitario en el municipio de Barbosa Santander cuando apenas terminaba sus estudios como seminarista: ¨Allí me encontré a una chica que estaba embarazada y era prostituta, ayudarla para que su bebé naciera fue el primer paso en esta linda labor¨, comenta el párroco.

Años después se trasladó a la ciudad de Bogotá donde realizó sus oficios en la zona de alto riesgo, allí se encontró con jóvenes indigentes y mujeres de ‘la vida alegre’ en la labor de elaboración de muñecos, escobas, traperos y otros talles con el objetivo de presentarles otra posibilidad de vida.

Luego de un periodo en el cual se alejó del trabajo social por cuestiones laborales, se encontró con los hijos de aquellas personas, en su mayoría eran consumidores de sustancias psicoactivas, ¨ahí me empezó a rondar en la cabeza la idea de crear una fundación de rehabilitación donde pudieran acudir estos chicos¨, menciona con entusiasmo el sacerdote.

Fundación Palermo Huila 1

Intentó una, dos y tres veces pero faltó fuerza, se dio cuenta que sus estudios no eran suficientes, se formó en la psicología, en trabajo terapéutico, hizo sus prácticas sacerdotales en Hogares Claret, donde ofrecen servicios de atención a personas con problemas de conducta y consumo de sustancias psicoactivas, asuntos de su interés; al corto tiempo nació en Palermo Huila la fundación El Buen Pastor.

Su amor y perseverancia ha hecho que éste sueño de tantos años se haga realidad. “Nosotros no recibimos ninguna ayuda económica del Estado o la Iglesia, cada pedazo de pan que se comen los muchachos son producto de las ventas de los cirios que fabricamos, de la venta de cerdos que criamos o de la misma ayuda de la comunidad¨, explica el párroco, resaltando que la mayoría de familias que tienen sus hijos allí son de escasos recursos y por ende no pagan ninguna mensualidad.

La corporación el Buen Pastor lleva ocho años laborando en Palermo y desde sus inicios no ha tenido total acogida por parte del pueblo; algunos habitantes critican el hecho de que trabaje con personas ‘drogadictas’ ya que le da una mala imagen al municipio, pero para otros el Padre Orlando, es un ser humano de total admiración por su complejo pero valeroso oficio.

Fundación Palermo Huila 2

El sacerdote explica que la mayor dificultad que tienen es la inconstancia de las personas en proceso de rehabilitación, pues en la Fundación a los jóvenes desde los 14 años y adultos que promedian los 70 años les es supremamente difícil dejar de consumir, “hay quienes se escapan porque no aguantan alejarse de la vida que llevan, algunos vuelven pero otros no”, agrega el párroco.

Aun así, la fundación es la casa de todos, allí estudian, cantan, hacen ejercicios, tejen, trabajan, y hasta reconstruyen sus sueños. “Yo llegué completamente perdido a este lugar, ni siquiera me podía levantar. Meses después intenté volarme y me fracturé la pierna pero con la ayuda del padre y de todos aquí hoy me siento mejor, llevo siete meses y ya tengo ganas de volver a vivir”, narra el señor Juan, mientras le pone color a uno de los salones de la fundación.

“Actualmente las familias tienen 4 o hasta 5 hijos, yo hoy tengo 60 y no es nada fácil pero es lo que amo hacer”, señala sonriente el sacerdote quien además aclara que en la Fundación no solo se encuentran jóvenes del municipio sino también de algunas regiones del país.

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