Desempacando a un viejo artesano

Share

Encontrar artesanos que están guardados en sus casas, metidos en sus talleres y opacados por el tiempo, es como encontrar un tesoro que lleva años en el fondo del mar. Las artesanías son el resultado de las destrezas o técnicas empíricas, practicadas tradicionalmente por hombres y mujeres.

Las arrugas de Héctor Bonilla Galindo a sus 84 años no mienten, permean en cualquier pensamiento los saberes de una vida llena de curiosos detalles y colores.

Este artesano nacido en zona rural del municipio de Teruel, departamento del Huila, casi toda su vida se dedicó a la agricultura; aprendió a podar e identificar plagas en los cultivos de cacao, fue un arduo negociante en la compra y venta de ganado y desarrolló un particular gusto por los caballos que lo hizo experto en ‘Chalanearlos’, como él dice, darles paso, brío y rienda. Pero fueron las artesanías la labor que lo atrapó desde hace 35 años, en ese momento todavía se encontraba en su finca.

“Desde que yo era un Güipita fui bueno para el dibujo, en ese entonces yo me ganaba la profesora haciéndole muñequitos y como no existía la plastilina los hacía con barro, esperma derretida o cera de abejas. Gracias a eso me salvaba de que me pegaran en la escuela” comenta con astucia sus hazañas el señor Héctor.

En el Huila existen cerca de 1200 familias dedicadas a diferentes oficios artesanales que se han constituido progresivamente en sus únicas fuentes de ingreso según datos del Sistema Nacional de Información Cultural CNIC.

Aunque los informes oficiales dicen que actualmente el oficio artesanal ha perdido su esencia de pasatiempo y se ha convertido en una actividad de carácter eminentemente económico, don Héctor desempeña con amor y satisfacción esta labor desde tiempos en que no tenía mucho trabajo y se dedicaba a crear tigrillos atembando su presa, nutrias cogiendo el pescado; “época en que comprar una vaca costaba 50 pesos, en que el sanjuanero se bailaba diferente, en que la única enfermedad era el paludismo y yo ya me encontraba inscrito a las ferias de artesanos”, resalta el ya tradicional artesano.
Materiales con que elabora sus artesanías

Hoy Don Héctor Bonilla se encuentra ubicado en el barrio ‘el guagua’ del municipio de Palermo Huila, tras un antiguo escritorio pintado por él mismo, el cual está lleno de tarros de diferentes colores y diversos materiales.
“A mí siempre me ha gustado hacer los animales, cuando estaba en Teruel iban los del colegio a que les hiciera dinosaurios, pero no me gustaba hacerlos, y los elefantes tampoco porque son animales feos. Me gusta hacer todo lo que sea bonito, los pajaritos, los pescados, todo lo que tenga colores” narra don Héctor con un brillo en sus ojos al expresar cada palabra.

Uno de los primeros materiales que utilizó el señor Héctor Bonilla para fabricar sus artesanías fue el cuerno de res, con este hacía aretes, anillos, collares y manillas, pero la demanda de tiempo lo llevó a optar por la madera, aun con el problema de que regularmente es aserrada viche en época de luna y se daña; luego acogió el caolín, una especie de polvo similar al cemento, pero la pesadez del material lo hacía lacrarse con el pasar del tiempo; y fue tras un viaje a la costa que conoció artesanías en icopor duro y desde entonces lo trabaja en sus creaciones.

Cada vez que don Hector menciona los materiales y la forma en que hace su trabajo quiere mostrar sus herramientas y cada uno de los diseños que ha hecho, los cuáles están guardados dentro de cajas en su habitación.

“Cuando es un animal grande, le pego icopor del blando y hago el bloque para el cuerpo, le tomo la medida de la largura. Cuando ya está hecha la obra se le hecha estuco del mismo que se le pone a las casas unas tres o cuatro veces y después lo lijo para que quede bien liso, y ahí si se le ponen los colores que tiene el animal”, cuenta con orgullo el artesano, que seguidamente agrega, “después de que ya tiene los colores se le hecha la laca catalizada, y a esto no le hace el sol ni el agua, por ejemplo si yo le hago un pato a usted o le hago un ganso con los colores y todo usted lo puede tener nadando en la alberca y no le hace el agua”.

Este señor que desde niño ha tenido un alma curiosa, y no la ha dejado morir espera que su salud le permita salir a vender sus artesanías ya que desde hace algún tiempo su resistencia no lo ha dejado.

“Cuando hago una artesanía siento alegría, me siento complacido” finaliza diciendo nuestro artesano escondido.

A continuación galería fotográfica:
Artesano Héctor Bonilla Galindo

Comparte

  • Facebook
  • Twitter
  • Google Plus
  • Delicious
  • LinkedIn
  • StumbleUpon
  • Email
  • Blogger
  • Print
Share

Comentarios