Contaminación auditiva en la Universidad Surcolombiana

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Por: Carlos Ernesto Luna Guevara

Uno de los efectos más graves de nuestra relación con la naturaleza es la contaminación que generamos con basuras, productos químicos y hasta el mismo sonido que en niveles más altos de lo normal se convierte en ruido, tanto así que puede llegar a ocasionar un daño en el sistema auditivo.

Sin importar el día y sin ser alguna fecha especial, es común para toda persona que se mueva dentro del campus de la Universidad, escuchar música, discursos, o cualquier tipo de sonido emitido por las columnas de audio con alto volumen y que se instalan en las ágoras o en el corredor de Bienestar Universitario, ubicado en la entrada principal del alma mater. Esto ha causado la molestia y la queja constante de las personas que transitan por las ágoras de la Universidad y de las que laboran en oficinas contiguas al lugar, sumado a ello, el ruido que hacen los aires acondicionados es algo que también molesta.

De acuerdo con el mapa de ruido ambiental de la sede central, se encuentra que la mitad del campus, lo que comprende desde la entrada principal ubicada en la carrera primera hasta las instalaciones de ileusco, el nivel de ruido está entre 75 a 80 dB lo que es alto en la escala de ruido.

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Las ágoras, el punto más importante y crítico
Así como en la antigua Grecia cuando nacieron las ágoras como un sitio dedicado al comercio, la cultura y la política, donde se discutían los temas públicos, en la Universidad Surcolombiana (USCO), el ágora es uno de los lugares insignias y punto de encuentro de la comunidad estudiantil. Al ser un sitio de paso obligado para muchos, el movimiento que se da en este escenario es constante, pues es común encontrar desde las primeras horas del día y hasta caída la noche, estudiantes sentados, o acostados, hablando, escuchando música o viendo películas. “Eso no está mal, pero lo que sí incomoda, es que para realizar estas actividades tengan que mantener un parlante con música y alto volumen” expresó un estudiante.

Funcionarios administrativos de la Universidad, expresan constantemente a Bienestar Universitario y al Sistema de Seguridad y Bienestar en el Trabajo, que hay días en los que resulta difícil laborar a causa de las actividades que se hacen en las ágoras, donde usan sonido con decibeles altos, lo que genera incomodidad y desconcentración.

Otro de los lugares de la Universidad que presenta este inconveniente son los salones cercanos a la plaza Jaime Garzón, específicamente después de las 5:00 de la tarde comienzan a ser incómodos para recibir clases, pues desde el segundo y tercer piso se escucha todo lo que ocurre abajo en la Plaza, esto se convierte en problema al momento en el que se dicta la clase, interrumpiendo así el buen desarrollo de ésta pues el estudiante y hasta el mismo profesor se distrae por la música que colocan quienes asisten a ella.
Sumado a lo anterior, los aires acondicionados viejos que tiene la Facultad de Educación producen un sonido fuerte que se convierte en problema. “Cuando no están en funcionamiento el calor es insoportable, y cuando funcionan el ruido se vuelve aburridor”, manifestó un estudiante que recibe clases allí en horas de la noche.

¿Quién se debe hacer cargo de este problema?
Existe la oficina de Sistema de Gestión Ambiental (SGA) que completa ya once años en funcionamiento. Es esta unidad la encargada de coordinar y dirigir proyectos relacionados con el medio ambiente al interior de la Universidad. Entre los programas de educación ambiental y formación ecológica que maneja el SGA se encuentra el de atención y prevención de desastres y es desde ésta sección que se desarrolla la parte de manejo de emisiones atmosféricas que incluye la problemática del ruido como contaminación auditiva. Lo que revela que no existe un programa como tal dedicado a este problema que se convierte en algo de todos los días en la USCO.

Los principales afectados por el ruido son los administrativos que trabajan en Registro y Control, oficina de Liquidaciones y demás oficinas que rodean las ágoras. Son ellos quienes se ven incomodados cuando hay eventos en esta parte de la Universidad. “Los debates académicos, los concursos, las presentaciones de grupos de danzas, los toques de las bandas y hasta el simple hecho de tener música se convierte en problema porque no hay control de volumen y es demasiado fuerte” expresó una funcionaria.
Para el médico Álvaro Fierro, las quejas son cosa de todos los días, “la gente se comunica para decir que el volumen de la música es alto, que los aires acondicionados hacen mucho ruido y esto afecta el normal desarrollo de las actividades”. Afirma también, que en algún tiempo cuando se hacían los tropeles o los grupos de encapuchados hacían sus formaciones y leían comunicados, lo hacían posterior a explotar “papas”, que dejaban aturdidos a más de uno y con dolor de oído. Testimonio que ratifica un estudiante quien afirma: “La última vez que hubo tropel arrojaron una papa cerca de donde estábamos unos estudiantes que evacuábamos la zona y al momento de estallar me dejó aturdido, luego tuve un dolor de oído que me duró horas”.

No hay grupos ambientalistas en la USCO


La Universidad Surcolombiana, un centro educativo donde los estudiantes se organizan para participar activamente de diferentes espacios y promueven luchas o apoyan acciones en diferentes campos, actualmente está en deuda con el medio ambiente, que es uno de los temas que más acciones requiere, pues en el momento no existe ningún grupo conformado por estudiantes de la Usco y que desarrolle labores ambientales al interior del campus. En su momento existieron ‘Las Iguanas Luminosas’ grupo que surgió como iniciativa de estudiantes preocupados por el tema ecológico y cuyos trabajos consistían en la adecuación del bosque y limpieza de las zonas verdes.

Otro grupo fue THC, conformado por estudiantes y miembros de la comunidad cannabica, pero que se acabó debido a convenios que no dieron resultados para la organización, “Cuando uno hace alianzas con instituciones se tienen ciertos beneficios, en un principio se creó porque sentíamos que debíamos hacerlo, pero no pensamos en que ellos ya tenían una política establecida que es la base del capital donde todo lo miran como una mercancía. Al ofrecer dinero y empezar a comprar personas el grupo se fue dividiendo”, comentó un estudiante y ex participante del movimiento.

Concientización
Todo comienza desde un trabajo de educación de la comunidad universitaria, de concientización en cuanto a que la libertad de uno no puede arrasar con la de los demás, es por eso que se deben tomar medidas para que todo lo que se realice en las zonas denominadas críticas no afecte la normalidad y tranquilidad del ambiente y de las actividades, reconociendo que el ruido puede causar serias afectaciones en las personas.

Para conocer las normas que regulan el nivel de ruido permitido, puede consultar la Resolución 0627 de 2006 y el capítulo V del Decreto 948 de 1995

Contaminación auditiva

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