Centenares de guayacanes amarillos se siembran en Pitalito

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Por: Mauricio Suaza y Julian Rivera, periodistas de Suregión en Pitalito

 

El proyecto Pitalito Ciudad Dorada, que lidera el laboyano Diego Vargas Cabrera, pretende ser todo un espectáculo natural en las temporadas donde los guayacanes amarillos florecen con su mayor esplendor.

“Sueño con ver una ciudad dorada, una juventud diferente, distinguida y orgullosa de vivir en Pitalito”, dijo a Suregión Diego Vargas Cabrera, un joven emprendedor del municipio de Pitalito, quien desde hace 2 años se dedicó a sembrar árboles en cualquier lugar del Valle de Laboyos. Donde haya un espacio para sembrar, ahí se propone estar Vargas plantando un Guayacán Amarillo.

Diego Vargas Cabrera, nacido y criado en el municipio de Pitalito, ambientalista de corazón, decidió hace 2 años emprender el camino hacia el proyecto que hoy muchos conocemos como “Pitalito Ciudad Dorada”, en el que se plantea la siembra de árboles tipo Guayacán Amarillo sobre las zonas verdes del municipio: parques, aceras y terrenos sin construcciones en las entradas y salidas del municipio.

Según Vargas, “el medio ambiente debe ser el foco principal y el pensamiento al cual debe ir encaminado este proyecto. En segundo lugar, buscamos  aportar al ornato de la ciudad y conseguir que en diez años  Pitalito tenga una caracterización diferente, que sus entradas, sus salidas, todo su casco urbano y rural, tengan el aporte de Ciudad Dorada. Va a ser un espectáculo natural, tanto a la derecha como a la izquierda y si también hay modo de sembrarle en el centro, se le va a sembrar”.

Además, Vargas expresó que aspira a dejar un precedente para las futuras generaciones: “los niños que están en proceso de crecimiento van a ser los que tengan el bonito panorama de ver una ciudad dorada, una ciudad amarilla, contemplada desde diferentes ángulos, van a crecer viendo un ejemplo a seguir”.

Se inspiró en la provincia de Loja

Como todo joven aventurero, Diego Vargas conoció en uno de sus viajes, lo que se convirtiera en la razón de ser para el proyecto “Pitalito Ciudad Dorada”: el árbol Guayacán Amarillo, que se extiende sobre la provincia de Loja en el país vecino Ecuador, con un poco más de 40.000 hectáreas en toda la provincia. Se trata de una especie nativa de las selvas tropófilas en la zona intertropical americana y es el árbol nacional de  Venezuela. Su esplendor cuando florece le convierte en una especie única y difícil de no apreciar.

En una visita de Diego Vargas a la Provincia de Loja en Ecuador, quedó atónito y enamorado con el resplandor casi fluorescente en las hojas del cigüeñal cuando el sol pega sobre ellas. “Me inspiró el árbol, lo conocí en Ecuador, hace aproximadamente dos años cuando realicé un viaje hacia allá, recuerda Vargas. Fue una aventura extraordinaria, estuve en la provincia de Loja que es frontera con Perú y fue allí donde nació la idea, la lancé y automáticamente comprobé que a la gente le gustó no solamente por ser algo novedoso, sino por ser algo ambiental”.

El proyecto como tal no ha tenido ayuda por parte del Gobierno Municipal, pero sí de personas, comunidades, grupos ambientales, entidades educativas y fundaciones que tienen la intención y el modo de colaborar al medio ambiente, que le apuestan al desarrollo de estas propuestas en pro del planeta y de Pitalito, y otras muchas personas que por medio de las redes sociales y el voz a voz, se han vinculado a esta hermosa causa. “El Gobierno Municipal ha sido muy esquivo a nuestro proyecto, hemos recibido mucho apoyo por parte de la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM), la Policía de Medio Ambiente también nos ha colaborado en algunas siembras, el Ejército Nacional de la mano del Batallón de Infantería N° 27 Magdalena, el Centro de Gestión y Desarrollo Sostenible del Surcolombiano (SENA), El Sindicato Nacional de Trabajadores del Grupo Bancolombia (Sintrabancol) y la Fundación Ecológica y Social Valle Humano (Funesvah), que en estos últimos tiempos se ha unido a nuestra causa. Un agradecimiento muy especial para ellos, porque también tienen la intención de aportar y creen en nuestro proyecto”.

La invitación de Diego Vargas es  envíar un mensaje  de amor porque de ahí depende la construcción de sociedad. Así lo dijo a Suregión:“Sin amor no se construye nada, si hay odio, si hay rencor, si hay envidia no hay construcción de sociedad, cuando hay amor en el corazón, y se compagina con mente y cuerpo, se logran cosas sorprendentes, aspiramos que en unos diez años, cuando ustedes ya estén viejitos igual que yo, podamos haber comprobado que el amor hizo que se construyera una ciudad diferente, una ciudad dorada”.

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