Cantar y hacer tejido social con la música: los sueños de la cantante lírica Ingrid Velandia

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Ingrid  Johana Velandia a sus 31 años, bajo la luz clarificadora del paso del tiempo, sostiene  que la música es su todo. Que ese todo es nada si no se aprovecha en función de los demás, si no se comparte. Suregión habló con ella durante su visita a Neiva en  la semana santa, para cantar como artista invitada en el concierto Opera para la PazCua 2018.

Por: Luis Carlos Prohaños, Periodista SuRegión

La mezzosoprano bogotana Ingrid Velandia, ha hecho de la ópera su bastión y de su voz un baluarte. Se graduó en Música de la Universidad Nacional de Colombia, donde ingresó luego de un arduo proceso de formación musical que inició cuando era una niña de 8 años y formó parte de un programa de la Alcaldía de Bogotá para llevar la música a los barrios populares.  En su diario vivir, alterna su participación en  conciertos de ópera con grandes puestas en escena,  los talleres de canto y música que orienta con niños y jóvenes de Bogotá, algunos viajes al exterior que amplían sus horizontes, y otros momentos en los que permanece en su casa y aprovecha para refrescar la voz  o compartir con sus amigos.

Ingrid dice que su vida sin música no tendría sentido, pues forma parte de su totalidad como ser humano. Ella ha aprendido, a fuerza de experiencias, que la música tiene que ser algo más: un impulso que propicie el cambio, a partir de la pedagogía constante. Que las músicas- desde la clásica a la popular- pueden ser el lugar en el que se encuentren la esperanza de una sociedad sin sueños como la colombiana y la interpelación a un sistema cultural que luce estancado en el desgano de la repetición de estampas enmohecidas.

Lo comprobó  haciendo talleres en algunos de los lugares socialmente más vulnerables de Bogotá (las localidades de Ciudad Bolívar, Usme y Rafael Uribe), como parte de un programa de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, y allí se encontró con la fuerza inestimable de muchos jóvenes que tenían las ganas enteritas y la disposición aplomada para aprender a hacer música. Lo supo cuando se atrevió, sin prejuicios ni sospechas, a entregar su “granito de arena”- como ella misma lo llama- en un desierto que brilla por su abandono y su sensación de lejanía.

Johana Bernal Velandia, cantando y viviendo para los demás

Todo lo que  lleva Ingrid Velandia  en su pensamiento y que aflora  en su hablar es el resultado de una vida que empezó en el Barrio Galán de Bogotá, viviendo con sus abuelos maternos, alejada de sus padres, y que adquirió un propósito y  una razón cuando sintió que la paz de su espíritu la colmaba cantando y ensayando, cuando entró en un mundo de magias telúricas del que es difícil salir ileso, como lo es el de la música. Hoy asiste a estos sectores populares de la ciudad para realizar los talleres de canto con niños y jóvenes, y lo hace recordando  que ella también fue una niña inquieta y sensible, que vivió en medio de grandes limitaciones económicas y tuvo la oportunidad de acercarse a músicos que fueron a  su barrio a ofrecerle oportunidades de formación artística, como parte de un programa de cultura del gobierno distrital. Como si se tratara de un ritual de agradecimiento y de iniciar un nuevo ciclo de oportunidades, Ingrid  participó junto con otros artistas invitados en la entrega de instrumentos musicales a niños y jóvenes de la Comuna Uno de la ciudad, que forman parte de un Programa de la Alcaldía de Neiva para formar talentos artísticos.

En Neiva pudimos escuchar su bella voz de mezzosoprano, junto a la de otros artistas invitados al Concierto Opera para la PazCua 2018, el sábado 31 de marzo en el Parque de la Música Jorge Villamil Cordovez. Acompañada de un coro de más de setenta músicos de Neiva e Ibagué, y de la Camerata Filarmónica de Bogotá y la Banda Sinfónica del Huila,  la escuchamos interpretando los fragmentos “Habanera” y “Seguidilla” de la Opera Carmen, compuesta por Georges Bizet (1838-1875), y más adelante el Coro de los Gitanos y la canción “Stride la vampa”, de la ópera “El Trovador” de Guiseppe Verdi ( 1813-1901).

Ingrid Velandia  es el espacio amplio en el que el arte de cantar se ha convertido en una forma singular de existencia. Se despide diciendo que a lo  único que aspira  es a ser cada día una mejor cantante y una mejor persona.

 

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