Aborto: dilema entre la autonomía y la vida

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Hablar del aborto en Colombia resulta ser bastante controversial. Por un lado, debido a la tradición católica y conservadora, y  en segundo lugar, por las posturas que han surgido en defensa de la autonomía de la mujer.

En relación al aborto existen condiciones legales nacionales e internacionales que lo sustentan, en estos casos esta práctica es abordada como una problemática de salud pública que se genera básicamente por la clandestinidad en que ocurre y por lo cual su despenalización se presenta como la posibilidad de disminuir la mortalidad de mujeres, según menciona el estudio ‘La situación del aborto en Colombia: entre la ilegalidad y la realidad’.

Explica el estudio que el objetivo de la despenalización propende por el ejercicio pleno de la autonomía reproductiva de las mujeres y las condiciones para ejercer sus derechos sexuales y reproductivos, proceso de legalización que debe acompañarse de un debate social y público que sea amplio y responsable.

También existe la posición a partir de la teología, en la que se basa la iglesia católica, que expresa que “la vida tiene que estar por encima de cualquier situación y que el aborto termina siendo un estudio agravado”, a continuación escuchemos a Yeison Jair Ramírez Caycedo sacerdote  de la parroquia del Señor de los Milagros de la vereda San Francisco de Neiva:

Cifras del instituto Guttmacher en Colombia indican que cada año se practican 400.000 abortos en el territorio nacional,  de los cuales el 99 por ciento  suceden al margen de la ley  pese a la despenalización de tres casos concretos: violación, riesgo de muerte para la madre y malformaciones congénitas del feto.

Información  del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), evidencia que los embarazos que terminan en aborto corresponden al 16,0% de las causas de muerte materna. Por otra parte, la investigación  de  ‘Sobrestimación del aborto inducido en Colombia y otros países latinoamericanos’,  demuestra que los efectos más adversos de la clandestinidad en relación con el aborto, los viven las mujeres más vulnerables, aquellas que pertenecen a sectores socioeconómicos más bajos y las más jóvenes.

Anexo a ello, existen diferentes organizaciones como ProVida, que se encargan de movilizar y motivar a la gente para que bajo ninguna situación acceda a la despenalización del  aborto, a continuación escuchemos la opinión de Javier Rubio, quien apoya la campaña por la vida:

Desde la psicología se le han brindado diferentes espacios de abordaje al tema del aborto, entre ellos el debate y la argumentación científica sobre las posibles afectaciones psicológicas que esta práctica puede causar en los seres humanos.

Es el caso del estudio ‘Resultado de investigación sobre las consecuencias emocionales y psicológicas del aborto inducido’ liderado por la Psicóloga Marta Rondón, que demuestra que “no   existe evidencia, en los estudios con muestras grandes y bien definidas, de que la experiencia del aborto tenga como consecuencia la aparición de enfermedades psiquiátricas como la depresión o el trastorno de estrés post traumático”.

A continuación veamos a la psicóloga de la Universidad Surcolombiana, Mirian Oviedo, quien declara la autonomía de los seres humanos ante la decisión del aborto:

El aborto es un tema que siempre se ha enmarcado en dos líneas básicas: el derecho a la vida del feto y el derecho a la libertad absoluta de la madre. ¿Podrá hallarse un acuerdo entre el gobierno, los líderes religiosos y la ciudadanía?

Imagen principal: escultura Quindío eje cafetero 

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